viernes, 18 de noviembre de 2011

El masaje perineal: “la importancia de tocarse y que te toquen”

        En la entrada de hoy, vamos a “tocarnos”, a usar las manos. Hablaremos del masaje perineal y de la importancia de masajearnos y que nos masajeen nuestro periné.

         El masaje perineal es una técnica que se utiliza para dar elasticidad a los músculos del periné. Lo hacemos en el preparto para evitar desgarros y el tan temido “tijeretazo” (episiotomía, al que dedicaremos un post más adelante),y también porque la mujer se familiariza con la sensación de estiramiento de la zona y acude al alumbramiento más relajada. En el postparto se realiza para la oxigenación del suelo pélvico, ya que,  en el caso de que exista un desgarro, no se forme un queloide (que explicado en palabras llanas sería un abultamiento de una cicatriz) que puede molestar en diferentes posturas en la vida diaria, además de durante la práctica del sexo.

         Se debe, o es aconsejable, comenzar con el masaje a partir de los 7 meses, hay profesionales que lo recomiendan desde el 5 mes, la verdad es cuanto antes empieces mejores resultados obtendrás. La duración del masaje debería ser de unos 15 minutos al día. En el preparto podemos pedir la implicación de la pareja, ya que llegado a cierto mes la tripa no permitirá hacerlo de manera cómoda.


            En el postparto, si hemos tenido la mala suerte de tener un desgarro o te han practicado una episiotomía, no debemos empezar con ello hasta que no se caigan o nos retiren los puntos de sutura, si tenemos algún tipo de problema como heridas o puntos infectados o sin cicatrizar, deberemos consultar a nuestro fisioterapeuta experto en uroginecología o a la matrona. Por cuestiones de comodidad y para que sea lo más agradable posible es mejor hacerlo tras hacer pis y evitando la zona de la uretra, que es el orificio por donde sale la orina.

          Si lo vas a realizar tu sola, debes relajarte y colocarte en una postura cómoda. La experiencia  me dice que la más práctica es de pie, con una pierna sobre una silla, o sentada y con la espalda apoyada en cojines. Cogeremos un espejo, para ser consciente de lo que estamos haciendo. Con las manos limpias y untadas en aceite, a mí personalmente me gustan los resultados obtenidos con el aceite de onagra en el postparto y con el de rosa de mosqueta en el preparto por las propiedades que tienen, pero he tenido pacientes que me han dicho que sus matronas le aconsejaron hacerlo con aceite de oliva (aquí ya no discuto porque carezco del conocimiento  y de la experiencia práctica de saber cómo son los resultados del aceite de oliva para trabajar los tejidos). Introducimos los dedos entre 2 y 4 cm en el interior de la vagina, si lo haces sola utiliza los pulgares, si te ayudan los dedos que se utilizan son el segundo y el tercer dedo. Debes realizar movimientos desde el fondo hasta la superficie apretando moderadamente y  estirando el tejido. Podemos cambiar de dirección cuantas veces queramos abarcando toda la pared vaginal. Como antes he dicho, la duración suele ser de unos 15 minutos, pero en realidad será nuestro cuerpo el que marque el tiempo, ya que llega un momento que se produce una irritación de la zona y tenemos sensación de quemazón o de hormigueo, ese será un buen momento para concluir. Según vayamos haciéndolo, a lo largo de los días notaremos que los músculos pasan de estar tensos a estar más relajados, así que comprobaremos que vamos logrando nuestro objetivo.


Si el masaje se realiza porque hemos tenido un desgarro en el parto o una episiotomía, y nuestro objetivo es que no se produzca un queloide, deberemos focalizar el masaje sobre la zona, aunque en este caso es mejor que acudas a tu fisioterapeuta para tratarlo.

Espero que haya quedado claras dos cosas: para que sirve y la importancia de hacerlo. Ahora todos a usar las manos!

1 comentario:

  1. Gracias Leire! esto ha sido muy interesante! Tengo muchas ganas de explorar tu blog :) muxu bat. ana mari

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